A ÚN MES DE HERNÁN, ALGUNAS FAMILIAS SI RECIBIERON APOYOS OTROS NO EN PETATLÁN

A un mes del paso de la tormenta tropical Hernán que causó afectaciones en la cabecera municipal de Petatlán, donde 850 familias resultaron damnificadas, vecinos de la calle Fernando Montes de Oca, de la colonia Centro, se dolieron de que no recibieron algún apoyo por parte del gobierno y algunos todavía siguen con la tierra que les dejó adentro de sus casas el desbordamiento del río y arroyos.

En la parte norte de la mencionada calle vive la señora Petra Albarrán Quevedo, quien es viuda y madre de cuatro hijos, trabaja en su casa como costurera, peluquera y pone uñas acrílicas; ayer domingo, contó que la noche del 26 de agosto, cuando el río creció a más de cinco metros de altura, se metió “como un torrente gigante” en su domicilio, “el agua arrastró un árbol muy grande que tumbó el barandal y quedó hasta cerca de la cocina”.

Mientras mostraba a esta reportera cómo quedaron de destruidos sus materiales de trabajo, así como las prendas de vestir que anticipadamente sus clientes le habían dado para hacerles algún remiendo, contó que en cuestión de minutos, lo único que pudo poner en buen resguardo fue su máquina de coser, “de ahí en fuera, se me echó a perder todo, las telas que había comprado para arreglar ropa, resortes, botones, cierres, alfileres, máquinas para cortar el cabello, todo”.

Dijo que mientras junto con sus hijos se afanaban por sacar las toneladas de lodo y basura orgánica que quedó adentro de su casa, “no nos dimos cuenta cuando anduvieron censando para dar el apoyo de los 4 mil pesos que después vino a dar el gobernador; cuando me enteré fue el día en que vinieron a darlo, fui a preguntar pero me dijeron que ya no podían hacer nada, yo les expliqué mi situación, les dije que soy viuda, que por qué a mí no me tomaron en cuenta si mis dos vecinos de al lado y a los de enfrente sí les ayudaron, sólo a mí no”.

Ella supone que la excluyeron porque su casa está construida con material definitivo y además no participa de manera activa en ningún partido político, “no tengo tiempo para andar en esas cosas, yo tengo que trabajar para sacar adelante a mis hijos; primero con lo de la pandemia y ahora con esto, ya no encuentro qué más hacer, ahí si usted puede, mándeme clientes, hago ropa, corto el cabello y pongo uñas”.

En la misma calle, metros más abajo, a un lado de la obra del encauzamiento del arroyo El Mezón que hizo la Comisión Nacional del Agua y que de acuerdo a los vecinos, fue el tapón que hizo que el río y arroyo se desbordaran, está la casa de don Fabián Balanzar Salgado, quien se dedica a vender plantas; su esposa padece de embolia y se mueve en una silla de ruedas que quedó destruida adentro de su casa.

Don Fabián contó que la noche del 26 de agosto, cuando vio que empezó a subir el nivel del río, “agarré a mi esposa y nos salimos, íbamos nosotros pa’ allá pa’ abajo y ya el agua iba detrás, nos alcanzamos a salir”.

Agregó que perdió 3 mil plantas de árboles frutales que tenía detrás de su vivienda, al tiempo que mostró la silla de ruedas destruida y sucia del lodo, “ahorita a mi esposa le prestaron una silla de uso”.

Dijo que a él, sí le apoyaron con los 4 mil pesos que dio el gobernador a los damnificados, “los usé para comprar comida y pagar la renta de un cuartito más pa’ allá, mientras termino de limpiar aquí”, platicaba al tiempo que mostraba todo el interior de su casa todavía con mucha tierra, “me estuvieron ayudando los soldados, sacaron lo más que pudieron porque estaba hasta acá de tierra”, dice, mientras muestra  con un ademán una altura de más de un metro y medio.

En esta calle, ayer domingo, las casas se observaban solas, “algunos ya se fueron a vivir a otro lado, más allá abajo apenas se acaba de morir un vecino, yo digo que de tristeza porque también su casa se llenó de lodo y perdieron lo que tenían”, cuenta don Fabián.

De la obra de la Conagua, que hasta antes del 26 de agosto estaba sin terminar, los vecinos coincidieron en comentar que “según el Ayuntamiento, andan viendo si la van a terminar, porque empezaron a armar un castillo pero es todo lo que han hecho, desde un principio dijimos que estaba mal planeada pero como ellos se dijeron que son los que saben, no nos hicieron caso”.

Otras calles como la Benito Juárez Norte y Ezequiel Cisneros todavía se observan algunos vestigios del lodo que dejó el arroyo El Mezón y el río Petatlán; al otro lado, los vecinos de la colonia La Esmeralda, a un mes de la tormenta también siguen haciendo limpieza de sus casas y tratando de recuperar algunas de sus pertenencias.

A ellos, el gobierno federal a través de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, (SEDATU), les notificaron que no podrán ayudarles porque tienen información que cuando pasó la tormenta tropical Ingrid y Manuel en el 2013, el gobierno federal los reubicó en otro lugar más seguro y les construyó viviendas, las cuales algunos de ellos vendieron o mantienen en renta.

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