Autoriza el gobierno del estado un comedor comunitario más


Ayer martes, a casi ocho días de que en Petatlán empezó a llover por el paso de la tormenta tropical Hernán, las familias damnificadas seguían haciendo labor de limpieza en sus casas; algunos lograron rescatar colchones y muebles y los secaban al sol, otros todavía seguían sacando montones de lodo del interior de sus viviendas, para conseguir agua, algunos se endeudaron para comprar bombas sumergibles que colocaron en el río para sacar agua con mangueras y lavar sus casas y enseres domésticos.

Doña Elvira Valencia, vecina de la calle Fernando Montes de Oca, una mujer de edad avanzada quien sólo vive con una hermana, comentó que al igual que con las tormentas Manuel e Ingrid, perdieron la mayor parte de sus muebles; dijo que para poder sacar los montones de lodo, “tuvimos que pagarle a un peón, así que nos quedamos sin dinero”, por lo que aseguró que su esperanza es que el gobierno federal, “nos apoye con algo, con muebles, pero que esta vez sí nos den la ayuda a los que nos afectó el agua no como cuando pasó la tormenta Manuel, que mandaron tarjetas con 10 mil pesos y se las entregaron a los que no perdieron nada, a familiares de los que en ese entonces estaban en el Ayuntamiento”.

Aunque durante su última visita a Petatlán el domingo 29, el gobernador había anunciado que hasta el lunes 30 estarían funcionando los comedores comunitarios que junto con el Ejército y la Marina operaron para dar de comer a familias de escasos recursos durante lo más difícil de la pandemia por el Covid-19, ayer martes en la calle Ezequiel Flores, en Petatlán, se instaló un comedor a cargo del Ejército.

Uno de los vecinos, Javier Aguilar, manifestó que “se le hizo una petición muy respetuosa al gobernador Héctor Astudillo, para que nos apoye con este comedor para todas las familias que vivimos a la orilla del río y que somos las más afectadas porque muchos perdimos nuestras estufas, los tanques de gas, no tenemos manera de preparar nuestros alimentos porque además todos estamos ocupados limpiando nuestras casas y rescatando lo poco que nos queda de muebles, gracias a Dios que el gobernador dijo que sí y por eso están aquí los militares apoyándonos con comida”.

Ayer, el menú fue pollo en salsa roja acompañado de arroz, frijoles y tortillas; se sirvieron 300 raciones; la mayoría de quienes acudieron a recibir un plato con comida caliente fueron niños y adultos mayores, todos formados respetando la sana distancia y portando cubrebocas; a cada persona que se le iba dando su plato con comida, los organizadores del comedor les hacían la invitación para que regresaran al día siguiente, “mañana (miércoles) aquí vamos a estar otra vez, de 12 del día hasta las tres de la tarde, mientras nos siga apoyando el gobernador aquí vamos a estar”.

Fue notorio ver tanto a niños como adultos con sus ropas manchadas de lodo, así como con sus pies descalzos y enlodados esperando por su comida, “hay muchos vidrios y tablas con clavos que los tapa el lodo, están en riesgo constante de que se corten sus pies”, comentó otro vecino que el miércoles por la noche en que se desbordó el río, se salió junto con su familia para ponerse a salvo y sólo se quedaron con el par de chanclas que llevaban puestas, “si le pudiera poner en su periódico que la gente que tenga buen corazón para donar ropa y zapatos en buen estado, aquí los recibimos con gusto”.

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