ENTRE LODO Y ESCOMBRO CONTINÚA LA LIMPIEZA DE CASAS AFECTADAS EN PETATLÁN

Las familias damnificadas por el desbordamiento del río Petatlán y arroyos de la cabecera municipal realizaban este viernes labores de limpieza de sus casas mientras que trabajadores de los gobiernos municipal, estatal y soldados trabajaban con maquinaria para retirar lodo y escombros en las principales calles afectadas como Fernando Montes de Oca y Benito Juárez Norte, en el Centro así como en diversas colonias donde se inundaron 500 viviendas luego del paso de la tormenta tropical Hernán.

Los afectados por este fenómeno natural coincidieron en expresar que confían que el gobierno esta vez sí les apoye y no les mientan como cuando padecieron inundaciones en el 2013 y por un sismo en el 2014, “nomás nos censaron y la ayuda que llegó se la quedó gente que ni siquiera fue damnificada y a otros de plano jamás nos ayudaron con nada”.

Durante la madrugada del jueves 27, la intensa lluvia que generó la tormenta tropical Hernán, provocó el desbordamiento del río Petatlán y del arroyo El Mesón a la altura de las calles Fernando Montes de Oca y Benito Juárez Norte, en la colonia Centro; el agua inundó todas las viviendas de esas y otras calles del centro, así como de otras colonias río abajo, pero además, otros arroyos que pasan por colonias de la zona oriente de la cabecera municipal también se desbordaron; el recuento preliminar fue de 500 casas afectadas.

Ese mismo jueves por la tarde, el gobernador Héctor Astudillo Flores visitó a los damnificados; les dijo que estaba ahí para darles ánimos y para apoyarlos; los afectados le solicitaron ayuda con pipas de agua para limpiar sus casas y las pocas pertenencias que lograron rescatar; él le dio la indicación al director de la Capaseg, Arturo Palma Carro de que consiguiera pipas “de Zihuatanejo o de Acapulco y que estén mañana mismo aquí para repartirles agua”, pero ayer viernes, ese apoyo todavía no había llegado y era el que más exigían los damnificados.

Algunos particulares acarreaban agua en tinacos y otros, los que viven más cerca del río, llenaban cubetas que cargaban hasta sus casas para limpiarlas; en la colonia La Esmeralda, muchas amas de casa aprovecharon que el afluente del río bajó de manera considerable para arrimarse a la orilla y lavar ropa que pusieron a secar encima de las piedras que quedaron al descubierto, mientras que en ese núcleo poblacional, los vecinos se organizaron con los militares para ayudarse a limpiar sus casas.

Desde temprano, trabajadores del gobierno municipal y estatal, así como soldados del 75 Batallón de Infantería, con palas, carretillas, retroexcavadoras y camiones de volteo se dieron a la tarea junto con los vecinos de ir quitando los montones de tierra lodosa de las calles y de las viviendas, como se pudo observar en las calles Fernando Montes de Oca y Benito Juárez Norte, en esta avenida, el Ejército colocó un comedor comunitario en donde se le ofreció comida caliente a los damnificados, quienes formados guardando distancia y con sus cubrebocas para evitar el contagio por el coronavirus, se acercaron a recibir un plato de comida que ayer consistió en pollo en estofado, arroz, frijoles y tortillas.

La gran mayoría de los afectados no llevaban utensilios para que les dieran su comida, y es que muchos coincidieron en señalar que con la inundación, el agua se llevó muchos trastos y otros sí tenían pero no había agua para lavarlos, por lo que recibieron su comida en bolsas de plástico.

Ayer viernes, en el refugio temporal habilitado en la Casa de la Cultura, sólo permanecían registradas 58 personas de 16 familias; la encargada del refugio dijo que la mayoría de ellos se encontraban en sus casas tratando de limpiar y rescatar sus muebles, “pero regresan a la hora de la comida y en la noche regresan a dormir aquí, son personas que perdieron absolutamente todo”.

Una de las amas de casa de la colonia Barrio de la Hoja, comentó a esta reportera que no tenía mucha esperanza en que el gobierno les fuera ayudar, pues ella tuvo la mala experiencia de perder todos sus muebles con la inundación por el desbordamiento del río en el 2013, con las tormentas tropicales Ingrid y Manuel, “esa vez nos vinieron a censar, nos pusieron hasta una calcomanía en la puerta de la casa, que no la quitáramos porque si no, no nos iban a dar nada y la ayuda nunca llegó a los afectados, se la quedaron los que estaban en el Ayuntamiento en aquél entonces”.

Otro vecino de la calle 5 de Mayo, platicó que con el sismo de 7.2 grados Richter, su casa quedó afectada, “vinieron del gobierno del estado, del gobierno federal, nos tomaron datos, fotos, y todo, ¿y qué pasó?, nada, no nos dieron nada; a unos les hicieron unas casitas allá por la salida de Petatlán y jamás se fueron a vivir para allá, y los que teníamos la necesidad nunca nos ayudaron, ojalá que esta vez no sea la ocasión de que nada más nos engañen”.

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