NO SE VEN LAS PIPAS QUE DICE EL ESTADO Y EL MUNICIPIOS, SEÑALAN VECINOS


Ayer domingo, luego de la segunda visita del gobernador Héctor Astudillo Flores, en la que el director de la Comisión de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Guerrero, (Capaseg), Arturo Palma Carro, le aseguró que hay 10 pipas repartiendo agua potable en las colonias afectadas por las inundaciones, durante un recorrido por la cabecera municipal sólo se observaron dos, una con tanque color blanco que asistió al acto en el que estuvo Astudillo Flores y otra, con tanque color amarillo que iba hacia el centro de Petatlán con agua.

Fuentes del Ayuntamiento de Petatlán, aseguraron que sí están las pipas en la ciudad, pero no pudieron explicar por qué no se observaban repartiendo agua o ayudando a limpiar las calles en las partes más afectadas, “andan ocupadas cargando agua”.

Mientras tanto, a tres días del paso de la tormenta tropical Hernán, ayer domingo las familias damnificadas seguían sacando montones de lodo del interior de sus casas, “son toneladas”, comentó un señor afectado que tiene su casa justo en la desembocadura del canal del arroyo El Mesón con el río Petatlán, en la calle Fernando Montes de Oca, “no me quedó nada, todo se lo llevó el agua, el colchón, la cama, la tele, la estufa, el tanque de gas, todo se lo llevó”, contaba con un tono de voz bajito y con la tristeza reflejada en su rostro, mientras hacía un descanso recargando su antebrazo en una pala para platicar con esta reportera.

Dijo que a él le entregaron una bolsa con despensa, “venía poquito, pero sí me dieron; lo que no han dado han sido colchonetas ni cobijas, eso no”, aseguró.

La señora Ibarra, también vecina en la misma calle, ayer domingo lavaba ropa a la orilla del río tal como lo hacían más amas de casa en la colonia La Esmeralda, en la otra orilla; platicó que también se quedó “sin nada” y que a nadie de sus vecinos les habían entregado lo prometido por el gobernador, “sólo una bolsa con tantita despensa”.

Otra señora que también buscaba un lugar en la orilla del río para bajar a lavar la ropa de su familia, aseguró que lo único en lo que hasta ayer habían sido apoyados era con el comedor que pusieron los soldados en la calle Benito Juárez norte, “pero hoy ya no dieron de comer ahí; ahorita es cuando estamos necesitando el apoyo con la comida, porque no tenemos manera de cocinar, se nos echaron a perder nuestras estufas, los refrigeradores, a algunos vecinos el agua se llevó esos aparatos, en eso quisiéramos que nos apoyaran”.

Dijo que estaban esperando a que las pipas que prometió el gobernador pasaran por esa calle, “para que nos ayuden a lavar nuestras casas, los muebles, la calle; ahorita andan vendiendo el agua en tinacos, a 200 pesos el tinaco de mil 200 litros, otros lo dan en 150 pesos; unos nos quedamos hasta sin dinero porque no alcanzamos a sacar las carteras ni las bolsas”.

Amas de casa en la calle Ezequiel Cisneros y de las colonias Barrio de la Hoja, la Reinita y La Esmeralda, coincidieron en expresar su preocupación debido a que con la inundación, los libros de texto de sus hijos de nivel preescolar, primaria y secundaria, “se echaron a perder, sus mochilas, su material, hasta la televisión, todo”, por lo que no saben “si ahorita pronto” sus hijos tomarán clases, pues dijeron, “hay prioridades, como sacar el lodo de la casa primero”, por lo que una madre de familia de la colonia La Reinita, dijo que este lunes hablaría con el director de la escuela primaria donde estudian sus hijos para ver si les pueden ayudar a conseguir de nuevo los libros de texto.

En la Casa de la Cultura, habilitada como refugio temporal, ayer estaban registradas 37 personas de nueve familias; trabajadores del DIF coordinaban el reparto de ropa, zapatos y alimentos calientes, mientras que doctores de la dirección de Salud, estaban atentos por si alguna de estos damnificados necesitaba atención médica y/o medicinas; afuera, a un costado, los afectados tenían amarrados a sus perros y enjaulados a sus pollos.

Las calles de la ciudad lucen con montones de basura y lodo en las esquinas y en las orillas; la tierra mojada ha empezado a secarse y las nubes de polvo que levantan los vehículos al pasar literalmente bañan a los peatones y negocios cercanos; comerciantes comentaron a esta reportera su temor de que además del coronavirus, tengan que enfrentarse a padecer enfermedades respiratorias e incluso conjuntivitis, “porque estamos respirando el polvo durante todo el día, por más que uno esté con el cubrebocas”.

Una vendedora de ropa de segunda, ubicada en la calle 20 de Noviembre, hizo un llamado a las autoridades municipales, “para que nos apoyen lavando las calles y recogiendo la basura, entendemos que muchos de nuestros vecinos salieron damnificados pero también nosotros estamos afectados por los montones de basura y lodo que hay por la ciudad, hace tres días que pasó la tormenta y no se ve que pase el camión de la basura”.

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